La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió este miércoles 12 de agosto que el actual brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) podría convertirse en el peor registrado en la historia si mantiene su actual velocidad de propagación.
El brote, causado por el virus Bundibugyo, fue declarado oficialmente el 15 de mayo de 2026 y se concentra principalmente en el este de la RDC. Según información difundida por la OMS y reportes recientes, la epidemia acumula alrededor de 4.400 casos y más de 2.000 muertes.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que el brote ya constituye el segundo más grave registrado y avanza más rápidamente que epidemias anteriores. La principal preocupación está relacionada con la existencia de cadenas de transmisión que todavía no han sido identificadas y con la presencia de fallecimientos fuera de los centros especializados de tratamiento.
La OMS busca elevar el seguimiento de contactos hasta niveles cercanos al 95 %, porcentaje considerado necesario para detectar oportunamente nuevas cadenas de transmisión. Actualmente, la cobertura se encuentra por debajo de ese objetivo, lo que dificulta interrumpir el avance del virus.
La situación se complica además por las condiciones de seguridad, la movilidad de población y las limitaciones de los servicios sanitarios en varias zonas afectadas. La organización internacional ha pedido reforzar el personal médico y las labores de vigilancia epidemiológica.
El brote actual presenta una dificultad adicional: el virus Bundibugyo es diferente de la variante Zaire, responsable de varios de los grandes brotes anteriores. Para Bundibugyo todavía no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico. Sin embargo, dos vacunas candidatas se encuentran en ensayos clínicos iniciales y la OMS estudia también el uso experimental de una vacuna desarrollada contra otra variante. La advertencia de la OMS constituye una proyección de riesgo y no significa que el brote actual ya sea el más letal de la historia. La epidemia de África Occidental de 2014 a 2016 continúa siendo el peor brote registrado, con más de 11.000 fallecimientos. La evolución de la epidemia en la RDC dependerá de la capacidad de identificar los casos, rastrear contactos y ampliar la respuesta sanitaria.