Un equipo de investigadores utilizó inteligencia artificial para analizar más de dos millones de formas de onda sísmicas y estudiar estructuras ubicadas cerca del límite entre el manto y el núcleo terrestre, a unos 2.900 kilómetros de profundidad.
La investigación, publicada el 23 de agosto de 2026 en Journal of Geophysical Research: Solid Earth, examinó registros de cerca de 5.000 terremotos de magnitud Mw 6 o superior ocurridos entre 1990 y 2024.
Mediante un sistema de aprendizaje profundo, los científicos identificaron 174.929 señales conocidas como precursores PKP. Estas señales son ondas sísmicas débiles que se producen cuando las ondas atraviesan materiales con pequeñas variaciones en sus propiedades físicas.
El incremento de datos permitió mejorar el mapa global de posibles heterogeneidades en la parte inferior del manto y conectar zonas que anteriormente aparecían como observaciones aisladas.
Además, los investigadores identificaron seis regiones de alto potencial que podrían contener heterogeneidades profundas no documentadas previamente. Estas áreas fueron propuestas como objetivos prioritarios para futuras investigaciones.
El estudio no confirma seis nuevas estructuras geológicas plenamente identificadas. Los científicos todavía deben determinar qué materiales o procesos generan las señales observadas.
Entre las hipótesis se encuentran restos de placas tectónicas subducidas, fusión parcial y acumulaciones termoquímicas.
